Caso Uruguay y Gaza: punto final

19/Ago/2014

Análisis/reflexión de Luis Fleischman

Caso Uruguay y Gaza: punto final

Después de muchos debates
con respecto a Uruguay y otro e-mail, otra noticia, otra reacción y otro posteo
de Facebook, sería bueno poner todo en un contexto. La visita del
Canciller Luis Almagro a la comunidad Palestina en el Chuy podría no
necesariamente haber sido un acto de hostilidad o de provocación.
Tampoco el nombramiento de un Embajador uruguayo en Ramallah, al final de
cuentas es mucho mejor una representación en Ramallah que en Gaza misma. En
Ramallah está la Autoridad Palestina, mientras que en Gaza domina Hamas que
comenzó esta guerra que esperemos termine en su colapso total.

En este momento, tanto
Israel como Egipto y la Autoridad Palestina (AP) están tratando de conseguir un
cese de fuego que efectivamente quite el poder a Hamas. Horas atrás el servicio
de inteligencia interno israelí (Shin Beth) descubrió un complot de Hamas en
Cisjordania para tumbar a la Autoridad Palestina e imponer un gobierno de
Hamas. La Autoridad Palestina, furiosa, tiene todas las razones del mundo para
bloquear el renacimiento del poder político de Hamas en Gaza. Desde el vamos la
AP apoyó la mediación de Egipto y no quiso saber nada con la intromisión de
Turquía y Qatar, dos aliados de Hamas.

El problema del gobierno
uruguayo es que vive una contradicción interna típica. Primero, ¿qué demostró
el gobierno uruguayo? Cuando la
comunidad judía se la trata de mentirosa no sólo es un acto ofensivo, sino
también un acto antidemocrático.

Aclaremos: la comunidad
judía es una comunidad que ha vivido en el país por cuatro generaciones. Ha
contribuido al paisaje urbano, profesional, comercial, artístico y académico
del país. Los judíos, quienes comenzaron a inmigrar al país a principios de
siglo XX, nunca fueron parte de la “delicia” ofrecida por el estado Batllista,
ese mismo estado que creó empleos públicos sin mayores responsabilidades y una
clase de burócratas que sin mucha labor disfrutaban de la seguridad personal
que el estado les brindaba, a cuenta de un enorme gasto público donde los
impuestos ni siquiera eran suficientes para cubrir el déficit que esta
burocracia generaba (“La primera oficina con carácter de república” en palabras
de Mario Benedetti, “Ese estado al que le pedíamos todo y no le dábamos nada”
en palabras de Carlos Real de Azúa).

Los judíos tampoco fueron
parte de la repartija de tierras del Uruguay postcolonial.(latifundio). No sólo
que prácticamente no había judíos en esa época, sino que si los hubiera habido
seguramente no hubiesen sido candidatos a recibir nada.

Los judíos tampoco fueron
parte de ese “capitalismo de amigos” que siempre caracterizó al Uruguay. Esa
clase de capitalistas protegidos y asociados al estado que controlaban un
puñado de monopolios industriales y financieros.

Los judíos vinieron como
inmigrantes. Sin dinero en sus bolsillos trabajaron duro viajando por el
interior o trabajando largas horas siempre esforzándose para que la próxima
generación viva una vida mejor. La ética del trabajo y la educación siempre
caracterizó a esta comunidad. Contribuir a la familia y a la sociedad siempre
fueron los valores que se aprendieron en las casas. Y así actuaron. Es una comunidad
de individuos productivos, que contribuyen al país y, diría yo sin la más
mínima modestia: de los mejores ciudadanos del país.

Nadie creció en nuestra
comunidad con resentimiento y odio hacia la sociedad gentil sea por el
Holocausto, las persecuciones, el antisemitismo, o por la pérdida de propiedad
o tierras en la vieja Europa. Nuestros abuelos no hablaban y no transferían el
tremendo dolor de haber dejado a su familia detrás a merced de los Nazis.
Sabíamos sí que detrás de sus sonrisas había mucho dolor.

Pero ese dolor nunca se
transformó en odio o resentimiento. Tampoco en nuestra Escuela Integral o
ninguna otra escuela judía había otra educación que no sea la de buena
ciudadanía, lealtad al judaísmo y lealtad al Uruguay.

Volviendo al gobierno
uruguayo. El gobierno uruguayo no quiso escuchar a sus ciudadanos judíos y en
ningún momento propuso ser flexible con su posición. Esta posición no tenía que
ser necesariamente de apoyo incondicional a Israel. Por lo que tengo entendido
nadie se la pidió tampoco. Todo lo que se le pedía era retractarse que la
operación “Margen Protector” era un genocidio y no anticiparse a declarar a los
israelíes como criminales de guerra, cuando los hechos no eran claros y cuando
la mayor parte de la información venía de Hamas. Uruguay podría haber lamentado
la pérdida de vidas inocentes, exigido que Israel realice una investigación
interna de los hechos, condenar a Hamas por su agresión contra la población
civil israelí y hacer una declaración en favor de un cese de fuego, la paz y la
negociación. Pero Uruguay, sin embargo, irá en camino de formulación de cargos
contra Israel y se unirá al coro de difamadores en la próxima reunión de
UNASUR.

Yo no creo que este
gobierno sea antisemita como algunos lo han dicho. Pero sí creo que este
gobierno no tiene suficiente fe democrática y también creo que está sujeto a
una coyuntura regional donde este Uruguay quiere demostrar su lealtad.

Aparentemente el
canciller Almagro reconoció que fue presionado por Brasil y Venezuela. Venezuela
es un estado canalla además de narco-estado, que ha violado los derechos
humanos y el estado constitucional desde la asunción de Hugo Chávez en el año
1999 y que se fue agravando a medida que pasaba el tiempo.

Brasil es su aliado
político más importante, si bien no es autoritario ya que le brinda una
protección política y “respetabilidad” que su aliado ideólogico, Cuba, nunca
podrá proveérselo. Pero Brasil pretende un lugar en el mundo como líder del
tercer mundo o países no alineados (cooperación Sur-Sur) y su apoyo para
obtener un lugar en el consejo de seguridad de la ONU. Uno de los baluartes de
y piedras fundamentales de este grupo es el hostigamiento al estado de Israel,
su difamación y su aislamiento político.

Brasil así cumple una
función nefasta en una misión que no llevará jamás a la paz. La difamación de
uno de los lados de la contienda no lleva a la paz, lleva a fomentar el odio
porque no sólo el odio Palestino toma dimensiones irracionales, sino que países
como Brasil que se quieren congraciar con el tercer mundo confirman este
sentimiento tan negativo.

Y he aquí Uruguay
cumpliendo el papel de “perro poodel”. El presidente José Mujica dijo años
atrás que Brasil dirigía el concierto de las naciones de la región y el resto
eran músicos en esta sinfónica. O sea que Mujica, quien habló en una de las
cumbres de la CELAC de “segunda independencia”, ha creado una nueva dependencia
de Brasil acompañada por vergonzosas zalamerías como rezar por la salud de un
dictador como Chávez.

O sea que Caracas y
Brasilia cuentan más que sus propios ciudadanos. Y cuando estos ciudadanos
ejercen su derecho constitucional de intentar cambiar la actitud de su
gobierno, son tratados de mentirosos o humillados. ¿Suiza de América?

Luis Fleischman